
Dibujo hecho por un seguidor (no recuerdo quien exactamente, lo siento muchísimo, tengo cabeza mala para los nombres)
Pero cuando chucha pensé yo que me iban a dibujar jajaja
(dibújame como tus chicas francesas, Jack!)
Hola amigos, por acá el Profe Joako, sí estás leyendo esto con mi voz, significa que estás bastante transtornado jajaja.
Bueno, es algo que jamás pensé, o que veía lejos. Si hace 4 años me hubieran dicho que sería una especie de ícono de internet, quizás no lo hubiese creído.
Muchas cosas pasan por mi cabeza día a día, la verdad es genial ser reconocido por lo que me gusta hacer. Mi vida ha cambiado muchísimo en corto tiempo.
En diciembre del 2021, estaba trabajando fuerte haciendo clases en mi casa, tomando además trabajo en un gimnasio en la playa para hacer algunos entrenamientos personalizados y cobrar un poco más. Me pasaba todo el día laburando, desde las 6 de la mañana hasta prácticamente las 9-10 de la noche. Mi papá cayó enfermo, muy enfermo. Pensé para mí mismo, ahora tengo que laburar más duro para poder solventar sus gastos y los míos. Pero estaba en un tremendo error, del cual no me di cuenta de inmediato. A veces esperamos hasta que las cosas nos pesen demasiado para recién soltarlas, como agarrar una soga atada a un fuerte peso al final. Puedes ahorcar con tus manos lo duro que quieras la soga, pero igual te está lastimando. En este caso, yo laburaba tan duro como podía, llegaba a la casa reventado y apenas veía a mi papá, que en ese momento realmente me necesitaba.
Un día me di cuenta y dije para mí mismo: estoy haciendo las cosas mal. Mi cuerpo me está avisando, muchísimo cansancio. Mi mente me estaba avisando: no estoy tranquilo. Mi alma está avisando: algo hay que cambiar de como haces las cosas.
Decidí no ir más al gimnasio de la playa, para así poder estar más con mi papá. Debemos valorar la gente que amamos, tanto como nos sea posible, sobretodo si pasan por los momentos difíciles de enfermedad. Cuando estás en una situación así, te das cuenta que lo más valioso que existe es la vida misma. La enfermedad te hace abrir los ojos, pero más aún cuando la muerte puede estar a un paso, te das cuenta del tremendo regalo que tenemos día a día. Sólo respirar, tomar el sol, abrir los brazos al cielo y poder caminar por aquí o por allá son tremenda cosa.
En fin, estuve más con mi papá, mucha comida buena comida hecha en la casa y pasar más tiempo con él. El amor es la manera más poderosa de sanar. Todo empieza desde el amor propio, y con eso en orden, el que das hacia los demás puede ser tremenda energía sanadora… y así fue. Mi papá se fue mejorando, poco a poco. Ahí aproveché de lavarle el cerebro para que se ponga a hacer ejercicio. Es algo que siempre le dije y jamás me hacía caso, creía que era una tontería que hacía por vanidad. Qué difícil es convencer a los padres! Siempre nos verán como los hijos, como seres que hay que cuidar y dependientes de ellos. Les cuesta bastante aceptar que crecemos, aprendemos y que podemos aportarles muchísimos, desde nuestras experiencias y sobretodo desde el amor que tenemos hacia ellos. En mi caso, siempre le digo a la gente que realmente me importa, que se ejercite y que coman mejor. Es algo tan elemental para nuestro cuidado personal, pero lamentablemente el concepto está algo torcido por la industria esta del “fitness”
Sin embargo, es una gran verdad. Si no me crees, compruébalo. Intenta limpiar tu alimentación un par de semanas, comer más verduras y frutas, menos embutidos, cecinas, lácteos. Empieza a ejercitarte, a moverte más. Un par de series al día de algún ejercicio pueden ser buen comienzo para construir un hábito demasiado importante. Bueno, un hábito bueno más. Entre más cultives, pues mucho mejor.
Cuando mi papá se sentía mucho mejor, yo también me sentía más tranquilo y feliz. Seguía dando mis clases en casa, compartiendo con mi gente y dándole para adelante, como siempre he hecho. Me fui a dormir y al día siguiente tenía 1000 seguidores más en mi cuenta de Instagram. Al día siguiente pasó lo mismo. Era una locura. Así fue por varios días hasta que llegué a 10.000 seguidores. Fue un momento muy genial, no por una cifra en una puta plataforma digital, sino porque la gente en la calle empezaba a saludarme o bien porque recibía en mi bandeja de entrada muchísimos mensajes cargados de buena onda. Siempre quise ser un modelo positivo para los demás, entonces hay que luchar duro y mantener mis creencias y discurso en sintonía con mis acciones. Así he intentado que sea lo más posible (igual me caigo a veces, no soy una máquina) pero recibir los mensajes de la gente diciendo que gracias a mí se motivaban, que aprendían, que se divertían con las mierdas que subo… me hace demasiado feliz ser un aporte positivo.
Cuando laburaba en el colegio, me encantaba estar con los niños pequeños. Tienen muchísima energía y son seres puros, que no están contaminados de toda la tontería de la sociedad. Sin embargo, se notaban un poco las creencias que les inculcaban desde casa y que se valoraba poco la actividad física. Igual tenía mis buenos alumnos que estaban ahí súper pendientes de todo lo que les quería enseñar. Al final del día, siempre hago mi balance de lo que sucedió durante la jornada, y siempre el sentimiento era el mismo: El día fue lindo, lo pasé bien… PERO ESTOY DESPERDICIANDO MI VERDADERO POTENCIAL. Ese pensamiento no me dejaba tranquilo.
Cuando paso esto de que me empecé a hacer más conocido, sentí que por fin podía llegar a muchísima más gente, además al estilo mío. Sin seguir las normas de un colegio o institución (pero de todas maneras el colegio fue una muy hermosa experiencia, Colegio Juan Pablo II Arica sapee… cuando estaba yo eso sí jajajeeeeeeeeeee) Ahora hago las clases como se me cantan las pelotas, en forma de vídeos, hablando dos o tres cositas que me parecen pertinentes. Estoy hallando una nueva manera de hacer las cosas, buscando aprender y conocer más para poder seguir siendo la motivación de muchas personas y demostrar sobretodo que SÍ SE PUEDE. Lo que quieras lograr es posible.
Este artículo lo estoy escribiendo y agregando yo mismo a mi página web, que ya contiene mis cursos de entrenamiento. Fuuuuuuuuu como va cambiando la vida, pero no hay que relajarse demasiado. Disfrutar está bien y todo, pero siempre mirando el paso siguiente. Y yo tengo muy claros los míos. No perder el foco de los pasos que queremos dar, nos mantiene motivados, pero no olvidemos respirar profundo y poner nuestra mente en el ahora.
Un gran Abrazo del profe Joako y muchas gracias por leer el Primer blog del profe Lokitas!!!!!! Cuidadito con mutar mucho no más (cuerpo, mente y espiritu)